No es un dictador, aunque quiere que su propuesta de presupuesto pase sin modificiación alguna y para ello hasta se ha dado el lujo de no tener un plan B. No está loco, pero hace 2 meses en una gira por sudamérica dijo que sería impensable utilizar los ahorros de los trabajadores para dar liquidez al país; hace una semana dijo que era una gran idea utilizar las afores en beneficio de la nación.
Es el otoño de patriarca. Nuestro presidente está enfermo. No supo manejar el poder. Hoy se encuentra solo, sin el apoyo de la ciudadanía -a la que intenta engañar con na campaña mediática en favor de los pobres-, sin el apoyo de su partido -aunque en lo público de manera tibia lo apoyen-, y sobretodo, sin el apoyo de sus secretarios -excepto aquel señor muy renombrado que puso en la secretaría de Hacienda-. Es el otoño de nuestro presidente. En la soledad no entiende por qué se ha ido quedando sin apoyo, no entiende por qué no ha podido ganar la guerra contra el narcotráfico, no entiende por qué la gente no ve que él es quien tiene la razón. Hombre de mecha corta, se incendió pronto y chamuscado quedó.
Todos sus diagnósticos han sido desatinados: la guerra contra el crimen, la crisis económica, la educación pública, y la generación de empleos -autoproclamado presidente del empleo.
Podríamos decir que nos engañó. Que montó todo un teatro para perjudicanros -como dicen sus más punzantes detractores-, pero eso sería darle mucho crédito a un señor que se ha visto impedido, por sus propias narices, para ejercer de manera digna el puesto que el 36% de los votantes le dieron. No nos engañó, nos engañamos solitos. Hicimos caso omiso de las sordas llamadas de quienes lo conocían en lo privado. Lo creíamos capaz de levantar al país de ese coma en el que lo había dejado su antecesor; nos asustamos con el otro candidato porque iba a ser un peligro para México y votamos por el que iba a traer más empleos al país. Fuimos nosotros. Y ahora la pagamos.
Tiene razón Felipe Calderón en no encontrar razones a su soledad. Si al principio le creíamos, si le fueron creyendo más. ¿Qué pasó?, ¿dónde estuvo el error, la desilusión? Quiere entender y no puede. ¿Qué pasó con todas esas reformas que logró pasar?, ¿por qué ahora le critican todo? Enfermo nuestro presidente, no sabe que lo que proponga ya no será escuchado. Hastió al pueblo.
Ahora en su otoño, se tiene que cuidar. Hay voces que ven en el 2010 motivos para amotirnarse. Y no estarían faltos de razones. 1810, 1910... ¿2010? Los festejos del Bicentenario se pueden tornar en otro tipo de festejos: en el invierno del patriarca. Y aunque no todo es responsabilidad del presidente y sí de todos lso actores de la sociedad, también es un hecho que ha defraudado a millones de mexicanos -incluso ya aceptando él que 20 millones de mexicanos se mueren de hambre y otros 40 apenas si sobreviven-, se creó y nos acabó creando falsas ilusiones.
No nos queda más que ayudarle al patriarca a que pase su otoño tranquilo. Ojalá y él nos pueda devolver nuestra primavera.
10.06.2009
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5 verborreas ajenas:
este post no era para Macondo??
jajaja
El pueblo anhela su primavera.
Mmmm y lo peor es que en otoño, invierno o cualquier otra estación, el "patriarca" seguirá ahí hasta que termine su período, porque, contrario al "que la Nación se lo demande" que nos dicen en la primaria, no hay forma de sacarlo (al menos no sin las armas)
no sin las armas y aún así... lo que pasó en Honduras... lo meterían a la fuerza, por miedo a que más pueblos exijan justicia.
El miedo es una buena arma, Andrés.... veremos si la profecía del 2010 se cumple....
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