Llegué a casa y la busqué. Miré el baño y no estaba la bombacha colgada, ni mi toalla en el piso. Fui a la cocina y no encontré su ropa recién lavada, ni las bolsas de plástico en el cajón incorrecto. Unicamente había un silencio burlón que me gritaba que la casa estaba vacía.
Ahroa sólo me queda el consuelo de que ella... todavía guarda mis llaves.
2.25.2009
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1 verborreas ajenas:
las llaves de tu corazón, no?
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